“Cuando llegué al Perú tenía aún votos temporales y mucho entusiasmo. Para la fiesta de San Pablo, en junio, recibí la bendición, ésta fue la última vez que vi al Primer Maestro -era una persona sumamente lúcida, pero las fuerzas físicas no le respondían- esto me llenaba de alegría e impulsaba a la misión”. Además de contarnos su vocación, la Hna. Rafaella nos habla del Beato Alberione, de su pasión por llevar a Cristo al mundo a través de los medios más modernos...