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Evangelio del día
 

Intenciones del Apostolado de la Oración.

General: Los desocupados y los sin techo. Para que los sin trabajo, sin techo y cuantos viven en grave situación de necesidad encuentren comprensión y acogida y sean ayudados de forma concreta a superar sus dificultades.

Misionera: Los discriminados, hambrientos, emigrados. Para que la Iglesia sea el “hogar” de todos, pronta a abrir sus puertas a cuantos son obligados a emigrar a otros países por las discriminaciones raciales y religiosas, el hambre y las guerras.
 
AGOSTO 2010
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Domingo 1 - XVIII del Tiempo Ordinario.
Lo que has acumulado, ¿para quién será?.
EVANGELIO - Lc 12,13-21.

En aquel tiempo, dijo uno del público a Jesús: “Maestro, dile a mi hermano que reparta conmigo la herencia”. Él le contestó: “Hombre, ¿quién me ha nombrado juez o árbitro entre ustedes?”. Y dijo a la gente: “Miren: guárdense de toda clase de codicia. Que por más rico que uno sea, la vida no depende de los bienes”. Y les propuso una parábola: “Un hombre rico tuvo una gran cosecha. Y se puso a pensar: “‘¿Qué haré? No tengo dónde almacenar la cosecha’”. Y se dijo: “‘Haré lo siguiente: derribaré los graneros y construiré otros más grandes, y almacenaré allí todo el grano y el resto de mi cosecha. Y entonces me diré a mi mismo: Hombre, tienes bienes acumulados para muchos años; descansa, come, bebe y date buena vida’”. Pero Dios le dijo: “‘Necio, esta misma noche vas a morir. Lo que has acumulado, ¿para quién será?’”. Así le sucede al que amontona riquezas para sí mismo y no es rico a los ojos de Dios”.
  1º Lectura:
Ecl 1,2;2,21-23
Salmo:
Sal 38,5-7.12.13ade
2º Lectura:
Col 3,1-5.9-11
COMENTARIO.

Jesús nos está llamando a ser ricos ante Dios. Lo somos, si compartimos, con nuestros hermanos, lo que somos y tenemos. El egoísmo es la tristeza más grande. Nos engaña como a aquel hacendado del Evangelio, que pensaba que el éxito en las cosechas tenía por finalidad el goce individualista de los bienes acumulados. El trabajo y la productividad del mismo es una bendición de Dios, que permite satisfacer las necesidades de toda la comunidad humana, incluso, de aquellos que se encuentran imposibilitados para contribuir en el proceso productivo. El destino universal de los bienes y de la común responsabilidad de todos de contribuir en las distintas áreas productivas de la sociedad, es una hermosa figura de lo que será la plena comunión de toda la humanidad en el reino de los cielos.
ORACION.

  Señor,
danos la gracia de trabajar,
con pasión,
en las cosas de este mundo,
teniendo como única meta
acumular un gran tesoro
en el mundo futuro.
Lunes 2 - San Eusebio de Vercelli, obispo.
Al desembarcar, vio mucha gente, sintió compasión de ellos...
EVANGELIO - Mt 14, 13-21.

En aquel tiempo, al enterarse Jesús de la muerte de Juan, el Bautista, se marchó de allí en barca, a un sitio tranquilo y apartado. Al saberlo la gente, lo siguió por tierra desde los pueblos. Al desembarcar, vio Jesús el gentío, le dio lástima y curó a los enfermos. Como se hizo tarde, se acercaron los discípulos a decirle: “Estamos en despoblado y es muy tarde, despide a la multitud para que vayan a las aldeas y compren de comer”. Jesús les replicó: “No hace falta que vayan, denles ustedes de comer”. Ellos le replicaron: “Si aquí no tenemos más que cinco panes y dos peces”. Les dijo: “Tráiganmelos”. Mandó a la gente que se recostara en la hierba y, tomando los cinco panes y los dos peces, alzó la mirada al cielo, pronunció la bendición, partió los panes y se los dio a los discípulos; los discípulos se los dieron a la gente. Comieron todos hasta quedar satisfechos y recogieron doce cestos llenos de sobras. Comieron unos cinco mil hombres, sin contar mujeres y niños.

  1º Lectura:
Jr 28,1-17
Salmo:
Sal 118,29.43.79.80.95.102
COMENTARIO.

Jesús es un imán para los que necesitan salud, paz y sentido de vida, porque Él siente compasión de los enfermos y de todos los que tienen alguna necesidad vital que nadie más puede resolver. En nuestro mundo la compasión no es moneda de circulación corriente. Por el contrario, predomina la competencia por la realización de los proyectos o metas personales, sin importar el costo. Muchos salen heridos tristemente en estas actividades, quedando hambrientos de compasión. También ellos deben ser atraídos por Jesús, pues sólo en Él pueden saciar su avidez de comprensión y de misericordia. El maestro cuenta con nuestra colaboración para ello. Si se la prestamos, Él la bendecirá, como lo hizo con aquellos cinco panes y dos peces, repitiendo el milagro: todos los necesitados quedarán saciados.
ORACION.

  Señor,
no permitas que decaiga nuestra fe ante las inmensas necesidades con las que nos encontramos continuamente. Bendice nuestros esfuerzos y multiplica tus dones.
Martes 3 - San Pedro Julián Eymard, presbítero.
Mándame ir hacia ti andando sobre el agua.
EVANGELIO - Mt 14, 22-36.

Después que la gente se hubo saciado, Jesús apremió a sus discípulos a que subieran a la barca y se le adelantaran a la otra orilla, mientras él despedía a la gente. Y, después de despedir a la gente, subió al monte a solas para orar. Llegada la noche, estaba allí solo. Mientras tanto, la barca iba ya muy lejos de tierra, sacudida por las olas, porque el viento era contrario. De madrugada se les acercó Jesús, andando sobre el agua. Los discípulos, viéndole andar sobre el agua, se asustaron y gritaron de miedo, pensando que era un fantasma. Jesús les dijo en seguida: “¡Ánimo, soy yo, no tengan miedo!”. Pedro le contestó: “Señor, si eres tú, mándame ir hacia ti andando sobre el agua”. Él le dijo: “Ven”. Pedro bajó de la barca y echó a andar sobre el agua, acercándose a Jesús; pero, al sentir la fuerza del viento, le entró miedo, empezó a hundirse y gritó: “Señor, sálvame”. En seguida Jesús extendió la mano, lo agarró y le dijo: “¡Qué poca fe! ¿Por qué has dudado?”. En cuanto subieron a la barca, amainó el viento. Los de la barca se postraron ante él, diciendo: “Realmente eres Hijo de Dios”. Terminada la travesía, llegaron a tierra en Genesaret. Y los hombres de aquel lugar, apenas lo reconocieron, pregonaron la noticia por toda aquella comarca y trajeron donde él a todos los enfermos. Le pedían tocar siquiera la orla de su manto, y cuantos la tocaron quedaron curados. Donde está la reflexión de este Evangelio.
  1º Lectura:
Jr 30,1-2.12-15.18-22
Salmo:
Sal 101,16-18.19-21.29.22-23
COMENTARIO.

Pedro pasa de ser alabado a ser condenado por el Señor. Pasa de la confesión de fe al rechazo directo de la revelación divina. En este sentido, confiesa primero que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios vivo. Sin embargo, después rechaza que su mesianismo debe enfrentar el fracaso y la muerte. Pedro encarna las contradicciones de nuestra vida, que reducen la fe a un modo de pensar o a una conveniencia personal. A pesar de ello, el Señor persevera en su decisión de continuar fundando la Iglesia en la fe de Pedro. Además, como a él, cada vez que desfiguramos la fe, nos reprende, poniendo en evidencia la inconsistencia de nuestro modo de pensar y el hecho de habernos dejado seducir por el Maligno. Si aceptamos esta corrección, nuestra fe no sólo se rectifica, sino que se fortalece y se renueva.
ORACION.

  Señor,
enséñanos a adherirnos
al plan de salvación
trazado por tu Padre.
Miércoles 4 - San Juan María Vianney, presbítero.
Mujer, qué grande es tu fe.
EVANGELIO - Mt 15, 21-28.

En aquel tiempo, Jesús se marchó y se retiró al país de Tiro y Sidón. Entonces, una mujer cananea, saliendo de uno de aquellos lugares, se puso a gritarle: “Ten compasión de mí, Señor, Hijo de David. Mi hija tiene un demonio muy malo”. Él no le respondió nada. Entonces, los discípulos se le acercaron a decirle: “Atiéndela, que viene detrás gritando”. Él les contestó: “Sólo me han enviado a las ovejas descarriadas de Israel”. Ella los alcanzó y se postró ante él, y le pidió: “Señor, socórreme”. Él le contestó: “No está bien echar a los perros el pan de los hijos”. Pero ella repuso: “Tienes razón, Señor; pero también los perros se comen las migajas que caen de la mesa de los amos”. Jesús le respondió: “Mujer, qué grande es tu fe: que se cumpla lo que deseas”. En aquel momento quedó curada su hija.
  1º Lectura:
Jr 31,1-7
Salmo:
Sal Jer 31,10-12ab.13
COMENTARIO.

Jesús no tiene un plan propio. Él es enviado del Padre, cuyo designio salvífico busca cumplir fielmente. A pesar de los insistentes ruegos de sus discípulos, que querían librarse del fastidio que les producía la mujer cananea, Jesús no cede, aclarando que ha sido enviado a las ovejas descarriadas de Israel, no a los paganos. Esta respuesta se inserta, profundamente, en nuestra débil comprensión de la misión del maestro. Él no es un taumaturgo destinado a resolver cualquier cuadro patológico. Por el contrario, es el Mesías, el Hijo de Dios, que trae la salvación. No es a nosotros a quienes toca definir qué es lo que el Señor tiene que hacer, sino a su Padre Dios. Con todo, la humildad de la cananea saca del Señor aquella primera apertura, de su poder salvífico, hacia los paganos, enseñándonos, además, un modo efectivo para obtener de Él aquello que le pedimos.
ORACION.

  Señor,
somos débiles y pecadores,
revístenos de tu amor misericordioso
para que guíe
y moldee nuestra vida.

Jueves 5 - Dedicación de la Basílica de Santa María.
Tú eres Pedro, y te daré las llaves del reino de los cielos.
EVANGELIO - Mt 16, 13-23.

En aquel tiempo, al llegar a la región de Cesarea de Filipo, Jesús preguntó a sus discípulos: “¿Quién dice la gente que es el Hijo del hombre?”. Ellos contestaron: “Unos que Juan Bautista, otros que Elías, otros que Jeremías o uno de los profetas”. Él les preguntó: “Y ustedes, ¿quién dicen que soy yo?”. Simón Pedro tomó la palabra y dijo: “Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo”. Jesús le respondió: “¡Dichoso tú, Simón, hijo de Jonás!, porque eso no te lo ha revelado nadie de carne y hueso, sino mi Padre que está en el cielo. Ahora te digo yo: Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder del infierno no la derrotará. Te daré las llaves del reino de los cielos; lo que ates en la tierra, quedará atado en el cielo, y lo que desates en la tierra, quedará desatado en el cielo”. Y les mandó a los discípulos que no dijesen a nadie que él era el Mesías. Desde entonces empezó Jesús a explicar a sus discípulos que tenía que ir a Jerusalén y padecer allí mucho por parte de los ancianos, sumos sacerdotes y escribas, y que tenía que ser ejecutado y resucitar al tercer día. Pedro se lo llevó aparte y se puso a increparlo: “¡No lo permita Dios, Señor! Eso no puede pasarte”. Jesús se volvió y dijo a Pedro: “Quítate de mi vista, Satanás, que me haces tropezar; tú piensas como los hombres, no como Dios”.
  1º Lectura:
Jer 31,31-34
Salmo:
Sal 50
COMENTARIO.

¿Quién soy? La pregunta clave que Jesús hace a sus discípulos y a los hombres de todos los tiempos. Según sea la respuesta que demos, seremos “piedras angulares” sobre las que Jesús pueda edificar o seremos “piedras de escándalo” que le hagan tropezar. La pregunta de Jesús y la respuesta de los discípulos marca la línea divisoria en el evangelio de san Mateo, entre el “antes” y el “después”. Desde allí el grupo de amigos de Jesús irá adquiriendo rostro de Iglesia: firmeza y solidez (“las puertas del infierno no podrán contra ella” v.18), las llaves de “mayordomo” de la casa del Padre (tarea que Pedro tiene que asumir), atar y desatar (función que Pedro ejercitará en colegialidad con los demás compañeros). Nada de esto es privilegio; todo es para servir mejor.
ORACION.

  Señor,
haznos gustar la dicha
de darnos a los demás
como único modo
de conservar la vida
para siempre.

Viernes 6 - Transfiguración del Señor.
Mientras estaba orando, su rostro se transformó.
EVANGELIO - Lc 9, 28b-36.

En cierta ocasión, llamó Jesús a Pedro, a Juan y a Santiago, y subió con ellos al monte a orar. Y mientras estaba orando, el aspecto de su rostro se transformó, y su vestidura quedó blanca y deslumbrante. De pronto, dos personajes empezaron a hablar con él: eran Moisés y Elías, que aparecieron rodeados de gloria y hablaban de la partida de Jesús de este mundo, que iba a cumplirse en Jerusalén. Y aunque Pedro y sus dos compañeros estaban con mucho sueño, pudieron mantenerse despiertos y vieron su gloria y a los dos personajes que estaban con él. Y cuando ya estaban éstos para irse, le dijo Pedro a Jesús: “Maestro, ¡qué bueno que estemos nosotros aquí! Vamos a hacer tres enramadas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías”. No sabía lo que decía. Todavía estaba él hablando, cuando apareció una nube que se posó sobre ellos. Y al quedar envueltos en la nube, se llenaron de miedo. Entonces, se oyó una voz que salía de la nube y decía: “Este es mi Hijo, mi elegido. Escúchenlo a él”. Y cuando dejó de oírse la voz, quedó Jesús solo. Ellos guardaron silencio, y de momento no contaron a nadie nada de lo que habían visto.
  1º Lectura:
Dn 7, 9-10.13-14
Salmo:
Sal 96, 1-2.5-6.9
2º Lectura:
2Pe 1, 16-19
COMENTARIO.

La Transfiguración es una escena llena de símbolos, que intentan explicar lo inefable de la experiencia de la manifestación del esplendor divino en la carne mortal de Jesús. Los testigos comunicaron esta vivencia extraordinaria a las primeras comunidades cristianas, dejando en claro su sentido: confirmar que Jesús es el Hijo de Dios Padre, la Palabra eterna que debemos escuchar todos los creyentes. Con todo, nosotros hemos recibido un testimonio, incluso, más fuerte de parte de los testigos oculares: Jesús resucitó. Por tanto, la Transfiguración es sólo un anticipo de la Resurrección y las palabras de Dios Padre se prolongan hasta el presente. Desde esa perspectiva, estamos invitados a escuchar siempre al Resucitado, porque, al obedecerle, vivimos conforme al querer de su Padre.
ORACION.

  Señor,
abre nuestros ojos,
para reconocer
la gloria divina de Jesucristo,
en medio de las realidades terrenas.

Sábado 7 - Ss. Sixto II, papa y Cayetano, religioso.
Si tuvieran fe, nada les sería imposible
EVANGELIO - Mt 17,14-20.

En aquel tiempo, se acercó a Jesús un hombre, que le dijo de rodillas: “Señor, ten compasión de mi hijo, que tiene epilepsia y le dan ataques; muchas veces se cae en el fuego o en el agua. Se lo he traído a tus discípulos, y no han sido capaces de curarlo”. Jesús contestó: “¡Generación perversa e infiel! ¿Hasta cuándo tendré que estar con ustedes? ¿Hasta cuándo los tendré que soportar? Tráiganmelo”. Jesús increpó al demonio, y salió; en aquel momento se curó el niño. Los discípulos se acercaron a Jesús y le preguntaron aparte: “¿Y por qué no pudimos echarlo nosotros?”. Les contestó: “Por su poca fe. Les aseguro que si fuera su fe como un grano de mostaza, le dirían a aquella montaña que viniera aquí, y vendría. Nada les sería imposible”.
  1º Lectura:
Hab 1,1.2–2,4
Salmo:
Sal 9,8-13
COMENTARIO.

Los discípulos son incapaces de curar al niño epiléptico a causa de su fe débil. Así, se nos advierte que para tener una fe sólida no basta conocer al Señor personalmente. Por el contrario, se requiere fortalecerla continuamente. Es un don que se debe cultivar con la oración y con el ayuno. El Señor se molesta por la falta de fe de sus discípulos, mostrando así la pasión que tiene por formar discípulos calificados, para transformarse en enviados que continúen su misión. Jesús esperaba que sus discípulos sanaran al enfermo, manifestando la presencia del reino de los cielos en esa circunstancia. Pero, ellos solos eran incapaces de hacerlo, pues necesitaban de la presencia constante del Señor, para cumplir con su misión. En realidad, sólo la podrán llevar a cabo, cuando queden llenos del Espíritu Santo, en Pentecostés.
ORACION.

  Señor,
envíanos tu Espíritu
para que acreciente
nuestra fe,
y podamos continuar
tu misión en el mundo.
Domingo 8 - XIX Domingo del Tiempo Ordinario.
Estén preparados.
EVANGELIO - Lc 12, 32-48.

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: “No temas, pequeño rebaño, porque el Padre de ustedes ha tenido a bien darles el reino. Vendan sus bienes y den limosna; consíganse bolsas que no se desgasten, y acumulen un tesoro inagotable en el cielo, donde no se acercan los ladrones ni destruye la polilla. Porque allí donde tengan su tesoro, tendrán también su corazón. Tengan ceñida la cintura y encendidas las lámparas. Ustedes estén como los que aguardan a que su señor vuelva de la boda, para abrirle apenas venga y llame. Dichosos los criados a quienes el señor, al llegar, los encuentre despiertos; les aseguro que se ceñirá, los hará sentar a la mesa y los irá sirviendo. Y, si llega entrada la noche o de madrugada y los encuentra así, dichosos ellos. Comprendan que, si supiera el dueño de casa a qué hora viene el ladrón, no le dejaría asaltar su casa. Lo mismo ustedes, estén preparados, porque a la hora que menos piensen viene el Hijo del hombre”. Pedro le preguntó: “Señor, ¿has dicho esa parábola por nosotros o por todos?”. El Señor le respondió: “¿Quién es el administrador fiel y solícito a quien el amo ha puesto al frente de su servidumbre para que les reparta la ración de alimentos a sus horas? Dichoso el criado a quien su amo, al llegar, lo encuentre portándose así. Les aseguro que lo pondrá al frente de todos sus bienes. Pero si el empleado piensa: “‘Mi Señor tarda en llegar’”, y empieza a pegarles a los criados y a las criadas, y se pone a comer y a beber y a emborracharse, llegará el Señor de aquel criado el día y a la hora que menos lo espera y lo despedirá, condenándolo a la pena de los que no son fieles. El criado que conoce la voluntad de su señor, pero no está preparado o no hace lo que él quiere, recibirá un castigo muy severo. En cambio, el que, sin conocer esa voluntad, hace cosas reprobables, recibirá un castigo menor. A quien se le dio mucho, se le exigirá mucho; y a quien se le confió mucho, se le pedirá mucho más”.
  1º Lectura:
Sab 18,6-9
Salmo:
Sal 32,1.12.18-20.22
2º Lectura:
Hb 11,1-2.8-19
COMENTARIO.

La vigilancia es una actitud fundamental que los cristianos debemos cultivar, pues no sabemos, con precisión, cuando el Señor vendrá a buscarnos. La preocupación por estar preparados para dicho momento, se traduce, concretamente, en estar ocupados de los asuntos del Señor, como lo hace el administrador fiel que está siempre trabajando por los intereses de su patrón. La vigilancia, por tanto, no consiste solo en permanecer largas horas ante la presencia del Señor, sino en la dedicación valiente y generosa para realizar su voluntad, en especial, el cuidado, incluso material, de los más postergados de la sociedad. Oración y caridad van de la mano. Entre ambas se retroalimentan. Los grandes santos, comenzando por María santísima, son la prueba fidedigna de esta realidad. Ellos esperaron al Señor en unión profunda a Él e hicieron el bien a sus hermanos.
ORACION.

  Señor,
despierta en nosotros
el deseo de estar siempre
preparados para tu visita,
produciendo frutos
dignos de conversión.
Lunes 9 - Santa Teresa Benedicta de la cruz.
Los hijos no pagan impuestos...
EVANGELIO - Mt 17, 22-27.

En aquel tiempo, mientras Jesús y los discípulos recorrían juntos Galilea, les dijo Jesús: “El Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres, lo matarán y al tercer día resucitará”. Y ellos se entristecieron mucho. Cuando llegaron a Cafarnaún, los que cobraban el impuesto de las dos dracmas se acercaron a Pedro y le preguntaron: “¿El Maestro de ustedes no paga el impuesto de las dos dracmas?” Pedro contestó: “Sí”. Cuando llegó a casa, Jesús se adelantó a preguntarle: “¿Qué te parece, Simón? Los reyes del mundo, ¿a quién le cobran impuestos y tasas, a sus hijos o a los extraños?” Contestó: “A los extraños”. Jesús le dijo: “Entonces, los hijos están exentos. Sin embargo, para no escandalizarlos, ve al lago, echa el anzuelo, coge el primer pez que pique ábrele la boca y encontrarás una moneda de plata. Tómala y págales por mí y por ti”.
  1º Lectura:
Ez 1,2-5.24-28c
Salmo:
Sal 148
COMENTARIO.

Jesús es el Hijo de Dios. La conciencia de ello es clara en Él. Sus discípulos no llegan a esta afirmación después de largas discusiones teóricas, sino observando el comportamiento del Señor y escuchando lo que dice de sí mismo. Él no paga los impuestos del templo porque, precisamente, es Hijo de Dios. Desde esta perspectiva, los hijos no pagan impuestos a sus padres. Sin embargo, él lo hace para no escandalizar a los débiles, es decir, aquellos que no están preparados para entender su relación particular con Dios. Con esta actitud, Él no falsea la verdad, sino que intenta hacerla accesible, paso a paso, a todos. Siguiendo el mismo principio, en nuestro mundo los hombres necesitan aprender a relacionarse con Jesús como Dios-Hijo. De ahí que, es un deber dárselo a conocer paulatinamente, pero, decididamente, a todos.
ORACION.

  Señor,
fortalece nuestro
ánimo misionero,
para que seamos
testigos tuyos
siempre más veraces.
Martes 10 - San Lorenzo, diácono y mártir.
A quien me sirve, mi padre lo premiar´.
EVANGELIO - Jn 12,24-26.

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: “Les aseguro que si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda infecundo; pero si muere, da mucho fruto. El que se ama a sí mismo, se pierde, y el que se aborrece a sí mismo en este mundo, se guardará para la vida eterna. El que quiera servirme, que me siga, y donde esté yo, allí también estará mi servidor; a quien me sirva, el Padre lo premiará”.
  1º Lectura:
2Cor 9, 6-10
Salmo:
Sal 111, 1-2.5-9
COMENTARIO.

Jesús es el grano de trigo que cae en tierra y da mucho fruto. Su muerte revela que la vida no es un valor en sí mismo, sino cuando se muestra como donación a los demás. La persona que quiere conservar su vida, asegurándola de mil maneras, la perderá inexorablemente. En cambio, el que la da, aceptando caer en tierra y morir, dará mucho fruto. Morir a sí mismo, con todo, no consiste en la negación de las propias capacidades y de los propios dones, sino en seguir al Señor en el servicio, esto es, poner todas las posibilidades personales al servicio de los demás, sin esperar un reconocimiento o una recompensa. La disponibilidad total hacia los demás, permite dar frutos abundantes, pues del amor auténtico solo brota amor. Es esta actitud la que más necesitan cultivar los ministros ordenados, en especial, los diáconos.
ORACION.

  Señor,
anima con tu Espíritu
la entrega generosa
de todos los cristianos
a los demás,
en especial,
de los diáconos.
Miércoles 11 - Santa Clara, virgen.
Si te hace caso, has salvado a tu hermano
EVANGELIO - Mt 18,15-20.

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: “Si tu hermano peca, repréndelo a solas entre los dos. Si te hace caso, has salvado a tu hermano. Si no te hace caso, llama a otro o a otros dos, para que todo el asunto quede confirmado por boca de dos o tres testigos. Si no les hace caso, díselo a la comunidad, y si no hace caso ni siquiera a la comunidad, considéralo como un gentil o un publicano. Les aseguro que todo lo que aten en la tierra quedará atado en el cielo y todo lo que desaten en la tierra quedará desatado en el cielo. Les aseguro, además, que si dos de ustedes se ponen de acuerdo en la tierra para pedir algo, se lo dará mi Padre del cielo. Porque donde dos o tres están reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos”.
  1º Lectura:
Ez 9,1-7;10,18-22
Salmo:
Sal 112,1-6
COMENTARIO.

La corrección fraterna es una de las formas más elevadas de caridad, porque busca que un hermano viva en comunión plena con Dios, superando el pecado que lo aleja de Él y del prójimo. Es verdadera caridad, pues persigue sólo el bien de la persona corregida. A tal punto lo procura, que, incluso, tiene sumo respeto por la fama del interpelado, dejando todo en la más estricta confidencialidad en su primera fase. Y si esta no es efectiva, se recurre a las etapas sucesivas. ¿Por qué, entonces, nos cuesta practicar una sana y constante corrección fraterna? Uno de los factores que, ciertamente, explican nuestra dificultad es el hecho que la corrección fraterna nos exige adoptar la actitud humilde de un pecador, que intenta hacer el bien a otro pecador y, por lo mismo, entrar en una espiral, donde también nosotros nos exponemos a la corrección.
ORACION.

  Señor,
danos un humildad
para corregir a nuestros hermanos
y para aceptar sus
correcciones.
Jueves 12 - Santa Juana Francisca de Chantal.
No te digo que perdones hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete.
EVANGELIO - Mt 18,21–19,1.

En aquel tiempo, se adelantó Pedro y preguntó a Jesús: “Señor, si mi hermano me ofende, ¿cuántas veces le tengo que perdonar? ¿Hasta siete veces?”. Jesús le contesta: “No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete. Y a propósito de esto, el reino de los cielos se parece a un rey que quiso ajustar las cuentas con sus empleados. Al empezar a ajustarlas, le presentaron uno que debía diez mil talentos. Como no tenía con qué pagar, el señor mandó que lo vendieran a él con su mujer y sus hijos y todas sus posesiones, y que pagara así. El empleado, arrojándose a sus pies, le suplicaba diciendo: “Ten paciencia conmigo, y te lo pagaré todo”. El señor tuvo lástima de aquel empleado y lo dejó marchar, perdonándole la deuda. Pero, al salir, el empleado aquel encontró a uno de sus compañeros que le debía cien denarios y, agarrándolo, lo estrangulaba, diciendo: “Págame lo que me debes”. El compañero, arrojándose a sus pies, le rogaba, diciendo: “Ten paciencia conmigo, y te lo pagaré”. Pero él se negó y fue y lo metió en la cárcel hasta que pagara lo que debía. Sus compañeros, al ver lo ocurrido, quedaron consternados y fueron a contarle a su señor todo lo sucedido. Entonces, el señor lo llamó y le dijo: “¡Siervo malvado! Toda aquella deuda te la perdoné porque me lo pediste. ¿No debías tú también tener compasión de tu compañero, como yo tuve compasión de ti?”. Y el señor, indignado, lo entregó a los verdugos hasta que pagara toda la deuda. Lo mismo hará con ustedes mi Padre del cielo, si cada cual no perdona de corazón a su hermano”. Cuando acabó Jesús estas palabras, partió de Galilea y vino a la región de Judea, al otro lado del Jordán.
  1º Lectura:
Ez 12,1-12
Salmo:
Sal 77,56-59.61-62
COMENTARIO.

Perdonar es lo propio de Dios Padre. De este modo, estamos llamados por Él a vivir la misericordia entre nosotros. Nada resulta demasiado grave como para excluirlo de la remisión de los pecados, a excepción del hecho de aislar el corazón de la misericordia, que es reconocido como el pecado contra el Espíritu Santo. Siempre podemos acceder a la compasión del Padre, aunque sea en el último instante de la existencia terrena. El compromiso que engendra esa posición, es vivir la caridad con los hermanos de un modo semejante: perdonando todo y en cualquier momento. Lo decimos en el Padrenuestro cada vez que lo pronunciamos: “perdona nuestras ofensas, como nosotros perdonamos a los que nos han ofendido”.
ORACION.

  Señor,
enséñanos a entrar en la espiral de tu misericordia,
sin poner límites o ondiciones al perdón que estamos dispuestos a dar o a pedir.
Viernes 13 - Ss. Ponciano e Hipólito.
Por lo tercos que son les permitió Moisés divorciarse de sus mujeres; pero, al principio, no era así.
EVANGELIO - Mt 19,3-12.

En aquel tiempo, se acercaron a Jesús unos fariseos y le preguntaron, para ponerlo a prueba: “¿Es lícito a uno despedir a su mujer por cualquier motivo?”. Él les respondió: “¿No han leído que el Creador, en el principio, los creó hombre y mujer, y dijo: “Por eso abandonará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán los dos una sola carne’? De modo que ya no son dos, sino una sola carne. Pues lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre”. Ellos insistieron: “¿Y por qué mandó Moisés darle acta de repudio y divorciarse?”. Él les contestó: “Por lo tercos que son les permitió Moisés divorciarse de sus mujeres; pero, al principio, no era así. Ahora les digo yo que, si uno se divorcia de su mujer –no hablo de impureza– y se casa con otra, comete adulterio”. Los discípulos le replicaron: “Si ésa es la situación del hombre con la mujer, no trae cuenta casarse”. Pero él les dijo: “No todos pueden con eso, sólo los que han recibido ese don. Hay eunucos que salieron así del vientre de su madre, a otros los hicieron los hombres, y hay quienes se hacen eunucos por el reino de los cielos. El que pueda con esto, que lo haga”.
  1º Lectura:
Ez 16,1-15.60.63
Salmo:
Is 12,2-6
COMENTARIO.

Jesús no canta en el coro de las mayorías, sino que sólo entona la melodía que moldea la vida eterna. El divorcio es un mal para el hombre y para la mujer, para la familia, especialmente, para los niños, y para la sociedad en general. No lo ha querido Dios en su plan de salvación. Por eso, la Iglesia no puede callar la enseñanza de su maestro. Más bien, siendo fiel a ella, debe exponerla con toda claridad. Ello no se opone a la misericordia y al respeto por los que viven lejos de Dios. Por el contrario, fomenta y promueve esos valores: ¿acaso no juzgaríamos como altamente perjudicial si un médico no advirtiera a sus pacientes las enfermedades que padecen? Cuanto más si no les recetara medicinas y tratamientos para superarlas y sanarlas.
ORACION.

 

Señor,
fortifica y adorna
nuestro testimonio de verdad
sobre el matrimonio,
para que permita
que muchos hermanos
lo vivan santamente.

Sábado 14 - San Maximiliano María Kolbe.
Dejen que los niños vengan a mí.
EVANGELIO - Mt 19,13-15.

En aquel tiempo, le acercaron unos niños a Jesús para que les impusiera las manos y rezara por ellos, pero los discípulos los regañaban. Jesús dijo: “Déjenlos, no impidan a los niños acercarse a mí; de los que son como ellos es el reino de los cielos”. Les impuso las manos y se marchó de allí.
  1º Lectura:
Ez 18,1-10.13b.30-32
Salmo:
Sal 50,12-15.18-19
COMENTARIO.

“Dejen que los niños vengan a mí”. Esta súplica de Jesús se hace, de manera apremiante, en nuestro tiempo. Cuantos niños y jóvenes son alejados del Señor, debido a las ideas, a las publicaciones y a las actividades que les roban la inocencia, desorientando el sentido de su vida. Los niños son los verdaderos ciudadanos del reino de los cielos, pues siempre están abiertos a la voluntad del Padre, más allá de cualquier imposición de un esquema rígido de salvación. La misión de la Iglesia es ayudar a todos a hacerse como niños y a guiarlos hacia Cristo, para que Él los bendiga con sus manos, de modo que sus vidas se transformen en tierra fértil, donde crezcan las semillas que Dios Padre ha plantado en ellos.
ORACION.

  Señor,
queremos ser como niños,
que están siempre
en tu presencia
para heredar
el reino de los cielos.
Domingo 15 - Asunción de la Virgen María.
El Poderoso ha hecho obras grandes por mí: Su nombre es santo
EVANGELIO - Lc 1,39-56.

Después de recibir el anuncio del ángel, María se puso en camino y se fue sin demora a un pueblo de las montañas de Judea. Al entrar en la casa de Zacarías, saludó a Isabel. Y apenas oyó Isabel el saludo de María, se estremeció la criatura que llevaba Isabel en el vientre, y ella se llenó del Espíritu Santo y exclamó en voz alta: “¡Bendita eres entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre! ¿Cómo es posible que la madre de mi Señor venga a visitarme? Mira: apenas llegaron a mis oídos tus palabras de saludo, la criatura que llevo en el vientre se estremeció de alegría. ¡Dichosa eres tú, que creíste que se cumpliría lo que el Señor te anunció!”. María exclamó: “Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios mi salvador; porque ha mirado la humillación de su esclava. Desde ahora me felicitarán todas las generaciones, porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí; su nombre es santo y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación. Él hizo proezas con su brazo: dispersó a los soberbios de corazón, derribó del trono a los poderosos y enalteció a los humildes, a los hambrientos los colmó de bienes y a los ricos los despidió vacíos. Auxilió a Israel, su siervo, como lo había prometido a nuestros padres, acordándose de su misericordia en favor de Abrahán y su descendencia por siempre”. María permaneció con Isabel como unos tres meses y luego regresó a su casa.
  1º Lectura:
Ap 11,19a;12,1-6a.10ab
Salmo:
Sal 44,7a.10bc.11-12a.14-15
2º Lectura:
1Cor 15,20-27a
COMENTARIO.

“Hágase en mí según tu palabra” es la respuesta de la virgen nazarena al plan de Dios Padre, para llevar a cabo la Encarnación de su Hijo. Su sí se convierte en el inicio de una colaboración generosa al designio divino de la salvación de todos los hombres. La Asunción de la Virgen santísima ha formado parte de la fe cristiana, desde los orígenes de la Iglesia, y ha sido motivo de consuelo para todos los cristianos, porque tenemos la seguridad que todos nuestros esfuerzos, por colaborar con la gracia, no quedarán infecundos. Si somos fieles a la voluntad de Dios y hacemos todo lo posible por corresponder a su querer y a sus divinas inspiraciones, sabemos que un día nosotros reinaremos con María santísima junto a su Hijo en la gloria.
ORACION.

  Jesús,
por intercesión
de tu Madre
glorificada junto a ti,
concédenos la gracia
de responder siempre sí
al Padre.
Lunes 16 - San Esteban de Hungría.
Si quieres llegar hasta el final, vende lo que tienes, así tendrás un tesoro en el cielo.
EVANGELIO - Mt 19,16-22.

En aquel tiempo, se acercó uno a Jesús y le preguntó: “Maestro, ¿qué tengo que hacer de bueno para obtener la vida eterna?”. Jesús le contestó: “¿Por qué me preguntas qué es bueno? Uno solo es Bueno. Mira, si quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos”. Él le preguntó: “¿Cuáles?”. Jesús le contestó: “No matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no darás falso testimonio, honra a tu padre y a tu madre, y ama a tu prójimo como a ti mismo”. El muchacho le dijo: “Todo eso lo he cumplido. ¿Qué me falta?”. Jesús le contestó: “Si quieres llegar hasta el final, vende lo que tienes, da el dinero a los pobres –así tendrás un tesoro en el cielo– y luego vente conmigo”. Al oír esto, el joven se fue triste, porque era rico.
  1º Lectura:
Ez 24,15-24
Salmo:
Dt 32,18-21
COMENTARIO.

El tesoro del cielo es la amistad con Dios. Nada puede ser más valioso que pueda llegar a comparársele. Jesús nos aclara que somos amigos de Dios, si guardamos sus mandamientos, que se encuentran resumidos en su forma más concisa: el amor a Dios y el amor al prójimo. Esta es la primera etapa de la amistad con Dios. Nadie puede eximirse de ella. Pero, existe aún una segunda etapa que enriquece a la anterior: el seguimiento de Jesucristo. Ella exige, además de la perfección de la caridad, la total disponibilidad, para ir tras el maestro donde quiera que Él nos envíe. Ir tras el Señor concede la paz y la alegría que corresponden a los amigos de Dios. En cambio, anteponer algo a su seguimiento, lleva a la tristeza inherente de la lejanía de Dios.
ORACION.

  Señor,
danos el valor de ser fieles
amando de verdad
a todos sin distinción
y de seguir al maestro
sin anteponer nada
a tu amor.
Martes 17 - San Jacinto.
Difícilmente entrará un rico en el reino de Dios.
EVANGELIO - Mt 19,23-30.

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: “Les aseguro que difícilmente entrará un rico en el reino de los cielos. Lo repito: Más fácil le es a un camello pasar por el ojo de una aguja que a un rico entrar en el reino de Dios”. Al oírlo, los discípulos dijeron espantados: “Entonces, ¿quién puede salvarse?”. Jesús se les quedó mirando y les dijo: “Para los hombres es imposible; pero Dios lo puede todo”. Entonces le dijo Pedro: “Pues nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido; ¿qué nos va a tocar?”. Jesús les dijo: “Les aseguro: cuando llegue la renovación, y el Hijo del hombre se siente en el trono de su gloria, también ustedes, los que me han seguido, se sentarán en doce tronos para regir a las doce tribus de Israel. El que por mí deja casa, hermanos o hermanas, padre o madre, mujer, hijos o tierras, recibirá cien veces más, y heredará la vida eterna. Muchos primeros serán últimos y muchos últimos serán primeros”.
  1º Lectura:
Ez 28,1-10
Salmo:
Dt 32,26-28.30.35c-36b
COMENTARIO.

Las riquezas pueden llegar a ser un obstáculo para entrar en el reino de los cielos. Lo sabemos por experiencia: las cosas nos roban el corazón hasta el punto de llegar a perder el sueño por ellas. Lo decisivo para que ello no ocurra, es darle a los bienes de este mundo su justo valor. Ellos son sólo medios, nunca fines, que nos permiten vivir adecuadamente, sustentar nuestras familias y hacer la caridad para con aquellos que, por distintas razones, no tienen con qué vivir. Por lo tanto, si estamos atentos a que las cosas terrenas conserven siempre su valor de medios, entonces ellas serán realmente bienes para nosotros y para los demás. De lo contrario, se volverán males, pues nos impedirán adquirir el verdadero bien que es el reino de los cielos.
ORACION.

  Señor,
con la ayuda de tu gracia,
mantennos firmes
en nuestro propósito
de considerar los dones
terrenos como medios,
para alcanzar
el reino de los cielos.
Miércoles 18 - Santa Elena, emperatriz.
¿Vas a tener tú envidia porque soy yo bueno?.
EVANGELIO - Mt 20,1-16.

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos esta parábola: “El reino de los cielos se parece a un propietario que al amanecer salió a contratar jornaleros para su viña. Después de ajustarse con ellos en un denario por jornada, los mandó a la viña. Salió otra vez a media mañana, vio a otros que estaban en la plaza sin trabajo, y les dijo: “Vayan también ustedes a mi viña, y les pagaré lo debido”. Ellos fueron. Salió de nuevo hacia mediodía y a media tarde e hizo lo mismo. Salió al caer la tarde y encontró a otros, parados, y les dijo: “¿Cómo es que están aquí el día entero sin trabajar?”. Le respondieron: “Nadie nos ha contratado”. Él les dijo: “Vayan también ustedes a mi viña”. Cuando oscureció, el dueño de la viña dijo al capataz: “Llama a los jornaleros y págales el jornal, empezando por los últimos y acabando por los primeros”. Vinieron los del atardecer y recibieron un denario cada uno. Cuando llegaron los primeros, pensaban que recibirían más, pero ellos también recibieron un denario cada uno. Entonces se pusieron a protestar contra el amo: “Estos últimos han trabajado sólo una hora, y los has tratado igual que a nosotros, que hemos aguantado el peso del día y el bochorno”. Él replicó a uno de ellos: “Amigo, no te hago ninguna injusticia. ¿No nos ajustamos en un denario? Toma lo tuyo y vete. Quiero darle a este último igual que a ti. ¿Es que no tengo libertad para hacer lo que quiera en mis asuntos? ¿O vas a tener tú envidia porque yo soy bueno?”. Así, los últimos serán los primeros y los primeros los últimos”.
  1º Lectura:
Ez 34,1-11
Salmo:
Sal 22,1-6
COMENTARIO.

La envidia nos impide ver el verdadero sentido de las cosas terrenas. Ciertamente, la justicia es un valor que debe regir las relaciones interpersonales. Pero no sólo la justicia establecida entre dos personas iguales, sino también la que tiene en cuenta las distintas situaciones individuales, familiares y sociales de las personas, para dar más ayuda al más débil, con el fin que supere sus deficiencias y sus necesidades. En este sentido, no tienen lugar objeciones como las de los trabajadores de la primera hora, sino solo la alegría que todos puedan disfrutar de lo necesario para vivir. Ahora bien, la parábola va más allá de la justicia terrena. Se refiere, también, a la dicha de recibir el verdadero denario que es la amistad con Jesucristo. Nos invita a desear que todos alcancemos la vida eterna, aunque sea en el último instante de sus vidas.
ORACION.

  Señor,
danos un corazón grande
para comprender
tu misericordia
y para vivir
conforme a ella.
Jueves 19 - San Ezequiel Moreno, obispo.
A todos los que encuentren, convídenlos a la boda.
EVANGELIO - Mt 22,1-14.

En aquel tiempo, de nuevo tomó Jesús la palabra y habló en parábolas a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo: “El reino de los cielos se parece a un rey que celebraba la boda de su hijo. Mandó criados para que avisaran a los convidados a la boda, pero no quisieron ir. Volvió a mandar criados, encargándoles que les dijeran: “Tengo preparado el banquete, he matado terneros y reses cebadas, y todo está a punto. Vengan a la boda”. Los convidados no hicieron caso; uno se marchó a sus tierras, otro a sus negocios; los demás les echaron mano a los criados y los maltrataron hasta matarlos. El rey montó en cólera, envió sus tropas, que acabaron con aquellos asesinos y prendieron fuego a la ciudad. Luego dijo a sus criados: “La boda está preparada, pero los convidados no se la merecían. Vayan ahora a los cruces de los caminos, y a todos los que encuentren, convídenlos a la boda”. Los criados salieron a los caminos y reunieron a todos los que encontraron, malos y buenos. La sala del banquete se llenó de comensales. Cuando el rey entró a saludar a los comensales, reparó en uno que no llevaba traje de fiesta y le dijo: “Amigo, ¿cómo has entrado aquí sin vestirte de fiesta?”. El otro no abrió la boca. Entonces, el rey dijo a los camareros: “Átenlo de pies y manos y arrójenlo fuera, a las tinieblas. Allí será el llanto y el rechinar de dientes”. Porque muchos son los llamados y pocos los escogidos”.
  1º Lectura:
Ez 36,23-28
Salmo:
Sal 50,12-15.18-19
COMENTARIO.

Ser parte del banquete de bodas del rey, ser ciudadano del reino de los cielos, connota no sólo la universalidad de la invitación de Dios a acudir a la fiesta, porque el Padre quiere que todos se salven, sino también la respuesta de fidelidad de cada uno de los invitados, simbolizada en vestirse con el traje de fiesta. En efecto, la misericordia de Dios no opaca la responsabilidad del hombre de hacerla fructificar en obras de amor en la existencia personal, familiar y social de cada uno. Ser discípulo del Señor y entrar en su reino es exigente, pues no significa una nivelación hacia abajo, sino una personalización hacia arriba de todos los invitados a tomar parte en el banquete eterno. Pero, tampoco es una obra humana, sino colaboración con la acción del Espíritu Santo en nosotros, esto es, dejarse revestir de fiesta.
ORACION.

  Señor,
gracias por tu invitación
al banquete eterno
y por regalarnos
el traje apropiado
para participar en él.
Viernes 20 - San Bernardo, abad y doctor.
Amarás al Señor, tu Dios, y a tu prójimo como a ti mismo.
EVANGELIO - Mt 22,34-40.

En aquel tiempo, los fariseos, al oír que Jesús había hecho callar a los saduceos, formaron grupo, y uno de ellos, que era experto en la Ley, le preguntó para ponerlo a prueba: “Maestro, ¿cuál es el mandamiento principal de la Ley?”. Él le dijo: “‘Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con todo tu ser”. Este mandamiento es el principal y primero. El segundo es semejante a él: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”. Estos dos mandamientos sostienen la Ley entera y los profetas”.
  1º Lectura:
Ez 37,1-14
Salmo:
Sal 106,2-9
COMENTARIO.

Jesús conoce la Ley, al punto de sintetizarla en dos afirmaciones fundamentales: el amor a Dios y el amor al prójimo. Así, da el recto sentido de los preceptos del Antiguo Testamento, que se condensan en el dicho valor. La Ley es la enseñanza que conduce a la paz, el corazón mismo de la salvación. Por eso, paz y salvación tienden a identificarse, pues ésta es, en definitiva, el misterio del amor divino derramado en la historia, que produce frutos de paz entre los hombres. Esto es, la vida en plenitud bajo todas sus facetas. En un mundo dividido por el odio y por la guerra, los cristianos y los hebreos estamos llamados a dar un testimonio de amor para todos, que autentique nuestra creencia común en el Dios que exige a los creyentes del amor mutuo como único camino para instaurar la paz.
ORACION.

  Señor,
Príncipe de la paz,
concédenos amar
de verdad a todos,
para construir un mundo
realmente en paz.
Sábado 21 - San Pío X, papa.
No hacen lo que dicen.
EVANGELIO - Mt 23,1-12.

En aquel tiempo, Jesús habló a la gente y a sus discípulos, diciendo: “En la cátedra de Moisés se han sentado los escribas y los fariseos: hagan y cumplan lo que les digan; pero no hagan lo que ellos hacen, porque ellos no hacen lo que dicen. Ellos lían fardos pesados e insoportables y se los cargan a la gente en los hombros, pero ellos no están dispuestos a mover un dedo para empujar. Todo lo que hacen es para que los vea la gente: alargan las filacterias y ensanchan las franjas del manto; les gustan los primeros puestos en los banquetes y los asientos de honor en las sinagogas; que les hagan reverencias por la calle y que la gente los llame maestros. Ustedes, en cambio, no se dejen llamar maestro, porque uno solo es su maestro, y todos ustedes son hermanos. Y no llamen padre suyo a nadie en la tierra, porque uno solo es su Padre, el del cielo. No se dejen llamar consejeros, porque uno solo es su consejero, Cristo. El primero entre ustedes será su servidor. El que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido”.
  1º Lectura:
Ez 43,1-7a
Salmo:
Sal 84,9a-14
COMENTARIO.

El exhibicionismo de nuestras virtudes o de nuestros dones espirituales, no se puede comparar con el modo de vivir la fe que nos pide el Señor. Orar, ayunar, hacer sacrificios y todo otro tipo de obras de caridad y de penitencia están bien, sólo cuando se practican delante del Señor, más no para adquirir algún tipo de reconocimiento sobre los demás. Lo propio del cristiano es el servicio en el que se realiza la donación de sí mismo a sus semejantes sin esperar nada a cambio. Jesucristo identifica el servicio desinteresado a los demás con el servicio a Dios, como el culto que le es agradable. Los cristianos estamos llamados a rendir culto a Dios en lo escondido del servicio a todos los hombres que necesitan de nuestra ayuda. Este servicio es antorcha que ilumina y que da esperanza al mundo.
ORACION.

  Señor,
haznos servidores
desinteresados
de la humanidad,
verdaderos adoradores
de tu presencia
en todos los hombres.
Domingo 22 - XXI del Tiempo Ordinario.
Vendrán de oriente y occidente a tomar parte en el banquete del reino de Dios.
EVANGELIO - Lc 13,22-30.

En aquel tiempo, Jesús, de camino hacia Jerusalén, recorría ciudades y pueblos enseñando. Uno le preguntó: “Señor, ¿serán pocos los que se salven?”. Jesús les dijo: “Esfuércense en entrar por la puerta estrecha. Les digo que muchos intentarán entrar y no podrán. Cuando el amo de la casa se levante y cierre la puerta, se quedarán afuera y llamarán a la puerta, diciendo: “Señor, ábrenos”; y él les contestará: “No sé quiénes son ustedes”. Entonces comenzarán a decir: “Hemos comido y bebido contigo, y tú has enseñado en nuestras plazas”. Pero él contestará: “No sé quiénes son ustedes. Aléjense de mí, malvados’”. Entonces, será el llanto y el rechinar de dientes, cuando vean a Abraham, Isaac y Jacob y a todos los profetas en el reino de Dios, mientras ustedes habrán sido echados fuera. Y vendrán muchos de oriente y occidente, del norte y del sur, y se sentarán a la mesa en el reino de Dios. Miren: hay últimos que serán primeros, y hay primeros que serán últimos”.
  1º Lectura:
Is 66,18-21
Salmo:
Sal 116,1-2
2º Lectura:
Heb 12,5-7.11-13
COMENTARIO.

Jesús nos pide que colaboremos con nuestra salvación, esforzándonos por entrar a través de la puerta estrecha. No se trata de haber encontrado a Jesús o de haber escuchado su enseñanza, sino de haber asumido su vida y encarnado su doctrina, es decir, haber tenido una profunda experiencia del Señor en la existencia cotidiana. Esta vivencia, sin embargo, no es privativa de los que explícitamente lo conocieron, sino se extiende también a los que, sin culpa propia, no lo conocieron, pero vivieron su amor adhiriéndose, de un modo misterioso, a su Evangelio, por la entrega generosa a los demás, en forma sencilla y conocida por Dios. Ellos son los que vendrán de Occidente y de Oriente a sentarse en el banquete eterno. Un gran teólogo de nuestro tiempo los llamó “cristianos anónimos”, pues lo son sin saberlo.
ORACION.

  Señor,
queremos colaborar
en nuestra salvación y
en la de nuestros hermanos.
Para ello,
sostén nuestro propósito
con tu sobreabundante
gracia.
Lunes 23 - San Zaqueo.
¡Ay de ustedes, guías ciegos!.
EVANGELIO - Mt 23,13-22.

En aquel tiempo, habló Jesús diciendo: “¡Ay de ustedes, escribas y fariseos hipócritas, que cierran a los hombres el reino de los cielos! Ni entran ustedes, y a los que están entrando, no los dejan entrar. ¡Ay de ustedes, escribas y fariseos hipócritas, que recorren mar y tierra para ganar un prosélito y, cuando lo consiguen, lo hacen merecedor del infierno el doble que ustedes! ¡Ay de ustedes, guías ciegos, que dicen: “Jurar por el templo no obliga, jurar por el oro del templo sí obliga”! ¡Necios y ciegos! ¿Qué es más, el oro o el templo que consagra el oro? O también: “Jurar por el altar no obliga, jurar por la ofrenda que está en el altar sí obliga”. ¡Ciegos! ¿Qué es más, la ofrenda o el altar que consagra la ofrenda? Quien jura por el altar jura también por todo lo que está sobre él; quien jura por el templo jura también por el que habita en él; y quien jura por el cielo jura por el trono de Dios y también por el que está sentado en él”.
  1º Lectura:
2Tes 1,1-5.11b-12
Salmo:
Sal 95
COMENTARIO.

En el sermón de las Bienaventuranzas Jesús se presenta como el Mensajero y Maestro del Reino; ahora se presenta como el Juez y Señor, que dicta sentencia. Tres “maldiciones” que recaen sobre la manera de actuar de los escribas y fariseos. Palabras muy duras de Jesús, que acusa la hipocresía y falsedad de sus adversarios, “Maldiciones” que no han perdido su fuerza. Ninguno de nosotros es quien para juzgar, mucho menos condenar, a los otros. Pero no se puede negar, (sin pretender juzgarlos ¡Dios nos libre!), que muchos que se consideran “hombres de Iglesia” son piedra de escándalo y ocasión de pecado; no se puede negar que se habla mucho de la opción de los pobres, viviendo muy lejos de ellos, de su problemática, de sus angustias y sufrimientos; no podemos negar que, sabiendo que “no somos de este mundo”, utilizamos el mundo, sus criterios y valoraciones para nuestros propios intereses... Escuchemos al Maestro, revestido con su toga de Magistrado, que nos señala con el dedo y nos acusa de hipocresía. ¡No quiere condenarnos! Quiere que “nos convirtamos y vivamos el Evangelio” (Cf. Mc 1,14)
ORACION.

  Señor,
que nos llamas a vivir
las Bienaventuranzas.
No permitas que nuestra vida
se vaya “conformando”
con los criterios y valores
del mundo,
que son nuestras “maldiciones”.
Amén.
Martes 24 - San Bartolomé, apóstol.
Ahí tienen a un israelita de verdad, en quien no hay engaño
EVANGELIO - Jn 1,45-51.

En aquel tiempo, Felipe encuentra a Natanael y le dice: “Aquel de quien escribieron Moisés en la Ley y los profetas, lo hemos encontrado: Jesús, hijo de José, de Nazaret”. Natanael le replicó: “¿De Nazaret puede salir algo bueno?”. Felipe le contestó: “Ven y verás”. Vio Jesús que se acercaba Natanael y dijo de él: “Ahí tienen a un israelita de verdad, en quien no hay engaño”. Natanael le contesta: “¿De qué me conoces?”. Jesús le responde: “Antes de que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, te vi”. Natanael respondió: “Rabí, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el Rey de Israel”. Jesús le contestó: “¿Por haberte dicho que te vi debajo de la higuera, crees? Has de ver cosas mayores”. Y le añadió: “Yo les aseguro: verán el cielo abierto y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre”.
  1º Lectura:
Ap 21,9b-14
Salmo:
Sal 144,10-13ab.17-18
COMENTARIO.

Natanael, llamado Bartolomé por la Iglesia, tuvo una experiencia de profunda intimidad con Dios, debajo de la higuera. Jesús la puso al descubierto, despertando, en aquel israelita, sin problema alguno, la fe en Él: “Maestro, tú eres el Hijo de Dios”. Pero, el maestro no se conformó con eso, sino que quiso conducirlo a la profundidad de su realidad divina, diciéndole: “Verás cosas más grandes todavía”. Algo parecido nos sucede, cuando el Señor nos hace tomar conciencia de cómo se ha hecho presente, con su misericordia y con su bondad, en nuestras vidas, pues pensamos haber llegado a la cumbre de nuestra relación con Él. ¡Qué hermoso es darse cuenta que, como a Natanael, aún nos quedan tantas cosas maravillosas por experimentar con el Señor! ¡Jesús es siempre novedad!
ORACION.

  Señor,
gracias por llamarnos
y por manifestarte
en nosotros
y hacernos experimentar
tu presencia nueva
y fascinante.
Miércoles 25 - San José de Calasanz, presbítero.
Son ustedes hijos de los que asesinaron a los profetas.
EVANGELIO - Mt 23,27-32.

En aquel tiempo, habló Jesús diciendo: “¡Ay de ustedes, escribas y fariseos hipócritas, que se parecen a los sepulcros encalados! Por fuera tienen buena apariencia, pero por dentro están llenos de huesos y podredumbre; lo mismo ustedes: por fuera parecen justos, pero por dentro están repletos de hipocresía y crímenes. ¡Ay de ustedes, escribas y fariseos hipócritas, que edifican sepulcros a los profetas y ornamentan los mausoleos de los justos, diciendo: “Si hubiéramos vivido en tiempo de nuestros padres, no habríamos sido cómplices suyos en el asesinato de los profetas’! Con esto atestiguan en contra suya, que son hijos de los que asesinaron a los profetas. ¡Colman también ustedes la medida de sus padres!”.
  1º Lectura:
2Tes 3,6-10.16-18
Salmo:
Sal 127
COMENTARIO.

Es fácil salir en defensa de los hombres y de las mujeres que jugaron su vida por los valores del reino de los cielos en el pasado. Es más, por aquellos que, incluso, entregaron su sangre por el testimonio de la verdad. Es difícil hacerlo por los que en el presente son fieles radicalmente al Señor. Estar con unos y otros es lo propio de una persona honesta. Reconocer sólo a los primeros, por su parte, es flagrante hipocresía. Precisamente, esta última actitud reinaba entre los fariseos, quienes defendían a los profetas, que habían dado su vida a causa de la predicación fiel de la Palabra de salvación, especialmente, en la denuncia de las graves injusticias sociales de los creyentes en el Dios de la misericordia y de la solidaridad. Nosotros no estamos exentos de caer en la misma actitud, sobre todo, si confesamos que la caridad de Cristo se constituye en el principio rector de nuestra vida.
ORACION.

  Señor,
fortalece nuestra decisión
de vivir y de defender
la verdad
sin compromisos alienantes.
Jueves 26 - San Alejandro, mártir.
Estén preparados.
EVANGELIO - Mt 24,42-51.

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: “Estén en vela, porque no saben qué día vendrá su Señor. Comprendan que si supiera el dueño de casa a qué hora de la noche viene el ladrón, estaría en vela y no dejaría abrir un boquete en su casa. Por eso, estén también ustedes preparados, porque a la hora que menos piensen viene el Hijo del hombre. ¿Dónde hay un criado fiel y cuidadoso, a quien el amo encarga de dar a la servidumbre la comida a sus horas? Pues, dichoso ese criado, si el amo, al llegar, lo encuentra portándose así. Les aseguro que le confiará la administración de todos sus bienes. Pero si el criado es un canalla y, pensando que su amo tardará, empieza a pegar a sus compañeros, y a comer y a beber con los borrachos, el día y la hora que menos se lo espera, llegará el amo y lo hará pedazos, mandándolo a donde se manda a los hipócritas. Allí será el llanto y el rechinar de dientes”.
  1º Lectura:
1Cor 1,1-9
Salmo:
Sal 144,2-7
COMENTARIO.

Agradecemos a un amigo cuando nos advierte sobre un peligro o sobre una situación de riesgo. La amistad de esa persona es de verdad un tesoro. Cuanto más Jesucristo que pone de manifiesto lo esencial de la vida: la incertidumbre acerca del momento de su venida y la necesidad de estar preparados para acogerla. El Señor se revela como un amigo verdadero, pues le interesa que alcancemos como meta el encuentro definitivo y glorioso con Él. Para llegar a ella, nos deja claro que necesitamos ser fieles a su voluntad, en lo cotidiano, hasta el último instante de la vida. ¿Podríamos estar agradecidos con un médico que nos advierte qué es lo que nos conviene para conservar la salud y qué es lo que nos conduce a la muerte?
ORACION.

  Señor,
gracias por ser
un amigo fiel,
y por darnos
los elementos seguros
para alcanzar la felicidad
que anhelamos.
Viernes 27 - Santa Mónica.
¡Llega el esposo, salgan a recibirlo!.
EVANGELIO - Mt 25,1-13.

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos esta parábola: “Se parecerá el reino de los cielos a diez doncellas que tomaron sus lámparas y salieron a esperar al esposo. Cinco de ellas eran necias y cinco eran sensatas. Las necias, al tomar las lámparas, dejaron el aceite; en cambio, las sensatas llevaron alcuzas de aceite con las lámparas. El esposo tardaba, les entró sueño a todas y se durmieron. A medianoche se oyó una voz: “¡Llega el esposo, salgan a recibirlo!”. Entonces, se despertaron todas aquellas doncellas y se pusieron a preparar sus lámparas. Y las necias dijeron a las sensatas: “Dennos un poco de su aceite, que se nos apagan las lámparas”. Pero, las sensatas contestaron: “Por si acaso no hay bastante para ustedes y nosotras, mejor es que vayan a la tienda y lo compren”. Mientras iban a comprarlo, llegó el esposo, y las que estaban preparadas entraron con él al banquete de bodas, y se cerró la puerta. Más tarde llegaron también las otras doncellas, diciendo: “Señor, señor, ábrenos”. Pero, él respondió: “Se lo aseguro: no las conozco”. Por tanto, velen, porque no saben el día ni la hora”.
  1º Lectura:
1Cor 1,17-25
Salmo:
Sal 32,1-2.4-5.10-11
COMENTARIO.

Jesús nos advierte que debemos estar preparados para su venida. A partir de este punto, debemos ser prudentes, sensatos. Además, reservar los elementos necesarios que permitan entrar, con Él, a su banquete. En la parábola, el requisito de ingreso al banquete se encuentra simbolizado en el aceite necesario para mantener las lámparas encendidas. El aceite es el combustible del que se nutre la lámpara para su adecuado funcionamiento. No importa que esta sea de oro, plata, porcelana o barro cocido, para brillar requiere aceite. Los cristianos para iluminar el mundo, necesitamos del amor divino en nosotros, independientemente de nuestra condición o del lugar que ocupemos en la sociedad. Sin él quedamos en la oscuridad. Por tanto, lo que debemos procurar es adquirir, conservar y acrecentar continuamente este amor, preparándonos prudentemente para cuando el Señor venga.
ORACION.

  Señor,
danos siempre de tu amor
para iluminar
el mundo entero
y que, cuando nos llames,
abunde todavía
en nosotros.
Sábado 28 - San Agustín, obispo y doctor.
Como has sido fiel en lo poco, pasa al banquete de tu señor.
EVANGELIO - Mt 25,14-30.

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos esta parábola: “Un hombre, al irse de viaje, llamó a sus empleados y los dejó encargados de sus bienes: a uno le dejó cinco talentos de plata, a otro dos, a otro uno, a cada cual según su capacidad; luego se marchó. El que recibió cinco talentos fue en seguida a negociar con ellos y ganó otros cinco. El que recibió dos hizo lo mismo y ganó otros dos. En cambio, el que recibió uno hizo un hoyo en la tierra y escondió el dinero de su señor. Al cabo de mucho tiempo, volvió el señor de aquellos empleados y se puso a ajustar las cuentas con ellos. Se acercó el que había recibido cinco talentos y le presentó otros cinco, diciendo: “Señor, cinco talentos me dejaste; mira, he ganado otros cinco”. Su señor le dijo: “Muy bien. Eres un empleado fiel y cumplidor; como has sido fiel en lo poco, te daré un cargo importante; pasa al banquete de tu señor”. Se acercó luego el que había recibido dos talentos y dijo: “Señor, dos talentos me dejaste; mira, he ganado otros dos”. Su señor le dijo: “Muy bien. Eres un empleado fiel y cumplidor; como has sido fiel en lo poco, te daré un cargo importante; pasa al banquete de tu señor”. Finalmente, se acercó el que había recibido un talento y dijo: “Señor, sabía que eres exigente, que siegas donde no siembras y recoges donde no esparces, tuve miedo y fui a esconder tu talento bajo tierra. Aquí tienes lo tuyo”. El señor le respondió: “Eres un empleado negligente y holgazán. ¿Con que sabías que siego donde no siembro y recojo donde no esparzo? Pues debías haber puesto mi dinero en el banco, para que, al volver yo, pudiera recoger lo mío con los intereses. Quítenle el talento y dénselo al que tiene diez. Porque al que tiene se le dará y le sobrará, pero al que no tiene, se le quitará hasta lo que tiene. Y a ese empleado inútil échenlo fuera, a las tinieblas; allí será el llanto y rechinar de dientes’”.
  1º Lectura:
1Cor 1,26-31
Salmo:
Sal 32,12-13.18-21
COMENTARIO.

La parábola de los talentos revela el misterio de la colaboración de cada persona en su propia salvación. Nadie se salva sin su participación. Claro está que la iniciativa viene de Dios; es Él quien nos da los talentos que debemos hacer producir. De ahí que, el dinero representa todos los dones naturales y sobrenaturales que de Él hemos recibido. Además, debemos decir que Dios no nos exige una gran rentabilidad. Por el contrario, se conforma con los intereses que reporte la puesta del dinero en un banco. El servidor que no hizo producir el talento recibido, es simplemente un holgazán, que ni siquiera intentó el camino más fácil para entrar en el reino de los cielos. En el otro extremo, se encuentra Jesucristo: las ganancias de su inversión han sido las más altas, pues lo arriesgó todo, no para su salvación, sino para la nuestra.
ORACION.

  Señor,
haznos experimentar
la alegría de colaborar
con entusiasmo
en nuestra
propia santificación.
Domingo 29 - XXII del Tiempo Ordinario.
El que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido.
EVANGELIO - Lc 14,1.7-14.

Un sábado, entró Jesús en casa de uno de los principales fariseos para comer; y ellos lo observaban atentamente. Notando que los invitados escogían los primeros puestos, les propuso esta parábola: “Cuando te inviten a una boda, no te sientes en el puesto principal, no sea que hayan invitado a otro de más categoría que tú; y vendrá el que los invitó a ti y al otro y te dirá: “‘Cédele a éste tu sitio’”. Entonces, avergonzado, irás a ocupar el último puesto. Al contrario, cuando te inviten, vete a sentarte en el último puesto, para que, cuando venga quien te invitó, te diga: “‘Amigo, sube más arriba’”. Entonces quedarás muy bien ante todos los comensales, porque todo el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido”. Y dijo al que lo había invitado: “Cuando des una comida o una cena, no invites a tus amigos, ni a tus hermanos, ni a tus parientes, ni a los vecinos ricos; porque corresponderán invitándote, y quedarás pagado. Cuando des un banquete, invita a los pobres, lisiados, cojos y ciegos; dichoso tú, porque no pueden pagarte; te pagarán cuando resuciten los justos”.
  1º Lectura:
Eclo 3,17-19.28-29
Salmo:
Sal 67,4-7b.10-11
2º Lectura:
Heb 12,18-19.22-24a
COMENTARIO.

Jesús nos enseña la sabiduría que lleva al éxito verdadero en esta vida, permitiendo heredar la vida eterna. El deseo de sobresalir y de ocupar las posiciones más importantes, hace de la vida una continua lucha de poder, que asfixia y quita la paz. El Señor nos educa en la humildad de aceptar una posición más bien modesta, que no es confrontada por los que combaten los primeros puestos. Esta actitud da la serenidad necesaria e, incluso, produce el ascenso sobre aquellos a quienes compete asignar los lugares en la sociedad, de modo que, se los fijan a las personas verdaderamente humildes. Sin embargo, el maestro va más allá. Nos enseña no a buscar recompensas humanas, con nuestro modo de actuar, sino sólo el premio eterno. En esto radica la esencia de la sabiduría que nos transmite. Él la ha vivido en plenitud al encarnarse y al morir por nosotros.
ORACION.

  Señor,
enséñanos a ser
verdaderamente humildes, conduciéndonos
en la vida
con el único propósito
de agradarte.
Lunes 30 - Santa Rosa de Lima.
...nada les hablaba sin parábolas.
EVANGELIO - Mt 13,31-35.

Otra parábola les propuso: “El Reino de los Cielos es semejante a un grano de mostaza que tomó un hombre y lo sembró en su campo. Es ciertamente más pequeña que cualquier semilla, pero cuando crece es mayor que las hortalizas, y se hace árbol, hasta el punto de que las aves del cielo vienen y anidan en sus ramas”. Les dijo otra parábola: “El Reino de los Cielos es semejante a la levadura que tomó una mujer y la metió en tres medidas de harina, hasta que fermentó todo”. Todo esto dijo Jesús en parábolas a la gente, y nada les hablaba sin parábolas, para que se cumpliese el oráculo del profeta: “Abriré en parábolas mi boca, anunciaré lo que estaba oculto desde la creación del mundo”.
  1º Lectura:
Eclo 3,16-24
Salmo:
Sal 15
2º Lectura:
Flp 3,8-14
COMENTARIO.

El primer ser humano a quien se le ocurrió poner por escrito una idea lo hizo pintando, dibujando; lo hizo a través de la imagen. La parábola es un cuadro delineado y coloreado para transmitir un mensaje. Es un método que los maestros de ayer y de siempre han utilizado para despertar la atención de sus discípulos poniendo en movimiento su imaginación. Los judíos del tiempo de Jesús, (él mismo como judío que era), pensaban con “imágenes”, no como el griego que lo hacía con “ideas”. Por eso las parábolas eran utilizadas constantemente por el Señor. La Iglesia, sucesora de Jesús y sus apóstoles (todos ellos judíos), sigue utilizando la parábola “viva” para enseñar la doctrina evangélica. La vida de los santos, como la de santa Rosa de Lima, cuya fiesta celebramos hoy, y la vida buena, servicial, honesta...de cualquier hombre y cualquier mujer es una parábola viva que nos enseña a vivir conforme a los parámetros del Evangelio de Jesús.
ORACION.

  Queremos
que nuestra vida
sea una parábola,
que sirva para
enseñar
tu doctrina
y extender tu Reino.
Amén.
Martes 31 - San Ramón Nonato, religioso.
Sé quién eres: el Santo de Dios.
EVANGELIO - Lc 4,31-37.

En aquel tiempo, Jesús bajó a Cafarnaún, ciudad de Galilea, y los sábados enseñaba a la gente. Se quedaban asombrados de su doctrina, porque hablaba con autoridad. Había en la sinagoga un hombre que tenía un demonio inmundo, y se puso a gritar a voces: “¿Qué quieres de nosotros, Jesús Nazareno? ¿Has venido a acabar con nosotros? Sé quién eres: el Santo de Dios”. Jesús le intimó: “¡Cierra la boca y sal!”. El demonio tiró al hombre por tierra en medio de la gente, pero salió sin hacerle daño. Todos comentaban estupefactos: “¿Qué tiene su palabra? Da órdenes con autoridad y poder a los espíritus inmundos, y salen”. Noticias de él iban llegando a todos los lugares de la comarca.
  1º Lectura:
1Cor 2,10b-16
Salmo:
Sal 144,8-14
COMENTARIO.

Jesús va a la sinagoga de Cafarnaún y se pone a enseñar. La gente que lo escucha se queda sorprendida de la autoridad con que habla, que se pone de manifiesto tanto en su doctrina y el modo en que la expone, como en el poder de su palabra, capaz de someter las fuerzas demoníacas que oprimen al hombre. Con Jesús se hace presente en el mundo la santidad transformadora y liberadora de Dios. Sólo Dios es Santo y su santidad se extiende a quien le pertenece o le ha sido consagrado. Jesús es “el Santo de Dios” por excelencia, al ser el Mesías y el Hijo de Dios.
ORACION.

  Señor,
fortalece nuestro testimonio de la verdad, realizándola en el amor e infundiéndola como esperanza en los que buscan los senderos de la vida eterna.
 
 
 
 
 
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