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  Oraciones Vocacionales.
 

Salmo en búsqueda de Dios. Vocación de
Abraham.
Vocación de
Moisés.
Vocación de
Jeremías.
Vocación de
María.
Vocación de los Primeros Discípulos. Vocación de
Pablo.
 

Salmo en búsqueda de Dios (Ora con el corazon)

Búsqueda de la voluntad de Dios
Mi corazón joven busca sentido para mi vida;
mi corazón joven te busca a ti, Dios mío,
y tiene sed y tiene hambre y tiene ganas de ti,
como la cierva que busca el agua; o el niño hambriento, el pan.

¡Cómo lo siento, Señor!: mi corazón tiene sed de ti;
mi corazón busca en ti a Alguien que llene su existencia.

Me siento desfallecer y el aliento se ha ido de mi boca;
me siento desorientado y mil cosas pugnan por mi vida joven.
No tengo razones para llegar hasta ti: regálame con el don de la fe.
Dame un corazón humilde para que «te pruebe» y no intente comprobarte.
Manda tu gracia, rompe la dureza de mi corazón;
haz día de mi noche y noche de mi día; ¡luz en mis sombras!
Te digo, Dios, que eres como una firme Roca entre mi arena:
¿Por qué callas? ¿Por qué estás ausente? ¿Por qué te escondes?

¿Por qué no te siento? ¿Por qué a veces no te necesito?
Oigo decir a mi lado, con burla y desdén: ¿Para qué tu Dios?

Envíame tu luz y tu verdad, que ellas me guíen;
envíame tu Espíritu que me conduzca a la verdad plena.

Quiero llegar hasta tu morada y cantarte, Dios de mi alegría.
Te encontraré, te miraré a los ojos, te alabaré como un niño feliz,
y mi vida se sentirá segura y llena con tu presencia, oh Dios.
Tú que eres el Camino, la Verdad y la Vida, Guiame.
* Ref. Salmos de un corazón joven (Salmo 41-42).
Autor. Emilio Mazariego.

Vocación de Abraham.

Génesis 12, 1 - 8. El llamado de Dios a Abrám.
El Señor dijo a Abrám:

“Deja tu tierra natal
y la casa de tu padre,
y ve al país que yo te mostraré.
Yo haré de ti una gran nación
y te bendeciré;
engrandeceré tu nombre
y serás una bendición.
Bendeciré a los que te bendigan
y maldeciré al que te maldiga
por ti se bendecirán
todos los pueblos de la tierra”.

Abrám partió, como el Señor se lo había ordenado y Lot se fue con él.
Deja tu tierra natal y la casa de tu padre,
y ve al país que yo te mostraré..
Yo daré esta tierra a tu descendencia.

Cuando salió de Jarán Abrám tenía setenta y cinco años. Tomó a su esposa Sarai, a su sobrino Lot, con todos los bienes que habían adquirido y todas las personas que habían reunido en Jarán, y se encaminaron hacia la tierra de Canaán.
Al llegar a Canaán , Abrám recorrió el país hasta el lugar santo de Siquém, hasta la encina de Moré. En ese tiempo, los cananeos ocupaban el país. Entonces el Señor se apareció a Abrám y le dijo: “Yo daré esta tierra a tu descendencia”. Allí Abrám erigió un altar al Señor, que se le había aparecido. Después se trasladó hasta la región montañosa que está el este de Betel, y estableció su campamento entre Betel, que quedaba al oeste, y Ai, al este. También allí erigió un altar al Señor e invocó su nombre.
Vocación de Moisés.
Moisés apacentaba a las ovejas de su suegro antes de ver la Zarza Ardiente.
Éxodo 3, 1 - 22. El llamado de Moisés.

Moisés, que apacentaba las ovejas de su suegro Jetró, el sacerdote de Madián, llevó una vez el rebaño mas allá del desierto y llegó a la motaña de Dios, al Horeb.
Allí se le apareció un angel del Señor en una llama de fuego, que salía de en medio de una zarza. Al ver que la zarza ardía sin consumirse, Moisés pensó: "Voy a observar este grandioso espectáculo ¿Por qué será que la zarza no se consume?". Cuando el Señor vio que él se apartaba del camino para mirar, lo llamó desde la zarza, diciendo: "¡Moisés, Moisés!". "Aquí estoy", respondió él. Entonces Dios le dijo: "No te acerques hasta aquí. Quítate las sandalias, porque el suelo que estás pisando es tierra santa". Luego siguió diciendo: "Yo soy el Dios de tu padre, el Dios de Abrahám, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob". Moisés se cubrió el rostro porque tuvo miedo de ver a Dios.
La misión de Moisés.

El Señor dijo: "Yo he visto la opresión de mi pueblo, que está en Egipto, y he oido los gritos de dolor, provocados por sus capataces. Sí conozco muy bien sus sufrimientos. Por eso he bajado a librarlo del poder de los egipcios y hacerlo subir, desde aquel país, a una tierra fértil y espaciosa, a una tierra que mana leche y miel, al país de los cananeos, los hititas, los amorreos, los perizitas, los jivitas y los jebuseos. El clamor de los israelitas ha llegado hasta mí y he visto como son oprimidos por los egipcios. Ahora ve, yo te envío al Faraón para que saques de Egipto a mi pueblo, a los israelitas".
Pero Moisés dijo a Dios: "¿Quien soy yo para presentarme ante el Faraón y hacer salir de Egipto a los israelitas?". "Yo estaré contigo, le dijo Dios, y esta es la señal de que soy yo el que te envía: después que hagas salir de Egipto al pueblo, ustedes darán culto a Dios en esta montaña".

La revelación del nombre divino y la promesa de liberación.

Moisés dijo a Dios: "Si me presento ante los israelitas y les digo que el Dios de sus padres me envió a ellos, me preguntarán cuál es su nombre. Y entonces ¿qué les responderé?". Dios dijo a Moisés: "Yo soy el que soy". Luego añadió: "Tú hablará así a los israelitas: ‘Yo soy’ me envió a ustedes". Y continuó diciendo a Moisés: "Tu hablarás así a los israelitas: El Señor, el Dios de sus padres, el Dios de Abrahám, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob, es el que me envía. Éste es mi nombre para siempre, y así seré invocado en todos los tiempos futuros. Ve a reunir a los ancianos de Israel y diles: El Señor, el Dios de sus padres, el Dios de Abrahám, de Isaac y de Jacob, se me apareció y me dijo: ‘Yo los he visitado y he visto cómo los maltrataban los egipcios.
Por eso decidí librarlos de la opresión que sufren en Egipto, para llevarlos al país de los cananeos, los hititas , los amorreos, los perizitas, los jivitas y los jebuseos, a una tierra que mana leche y miel’. Ellos te escucharán, y tu irás a presentarte ante el rey de Egipto, junto con los ancianos de Israel. Entonces les dirás: ‘El Señor, el dios de los hebreos, vino a nuestro encuentro. Y ahora tenemos que realizar una marcha de tres días por el desierto, para ofrecer sacrificos al Señor, nuestro Dios’. Ya sé que el rey de Egipto no los dejará partir, si no es obligado por la fuerza. Pero yo extenderé mi mano y castigaré a Egipto, realizando ante ellos toda clase de prodigios. Así el los dejará partir, y haré que este pueblo se gane el favor de los egipcios, de manera que cuando ustedes salgan, no se vayan con las manos vacías. Por eso, cada mujer pedirá a su vecina y a la que se hospeda en su casa, objetos de plata y oro, y también vestidos, se los pondrán a sus hijos e hijas. Así despojarán a los egipcios".
"Yo soy el que soy". "Tú hablarás así a los israelitas: ‘Yo soy’ me envió a ustedes".
Vocación de Jeremías.
Jeremías 1,4 - 10.

La palabra del Señor llegó a mí
en estos términos:
"Antes de formarte
en el vientre materno, yo te conocía;
antes de que salieras del seno,
yo te había consagrado,
te había constituido profeta
para las naciones".
Yo respondí:
"¡Ah, Señor! Mira que no sé hablar,
porque soy demasiado joven".
El Señor me dijo:
"No digas ‘Soy demasiado joven’,
porque tú irás donde yo te envíe
y dirás todo lo que yo te ordene.
No temas delante de ellos,
porque yo estoy contigo para librarte
-oráculo del Señor-".

El Señor extendió su mano,
tocó mi boca y me dijo:
"Yo pongo mis palabras en tu boca.
Yo te establezco en este día
sobre las naciones y sobre los reinos,
para arrancar y derribar,
para perder y demoler,
para edificar y plantar".
Vocación de María

Lucas 1,26 - 38. El anuncio del nacimiento de Jesús.

En el sexto mes, el Angel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen que estaba comprometida con hombre perteneciente a la familia de David, llamado José.

El nombre de la virgen era María. El Angel entró su en casa y la saludó, diciendo: "¡Alégrate!, llena de gracia, el Señor está contigo". Al oír estas palabras, ella quedó desconcertada y se preguntaba qué podía significar ese saludo. Pero el Angel le dijo: "No temas, María, porque Dios te ha favorecido. Concebirás y darás a luz un hijo, y le pondrás por Nombre Jesús; él será grande y se lo llamará Hijo del Altísimo. El Señor Dios le dará el trono de David, su padre, reinará sobre la casa de Jacob para siempre y su reino no tendrá fin".
"¡Alégrate!, llena de gracia,
el Señor está contigo".
Yo soy la servidora del Señor,
que se cumpla en mí lo que has dicho.

María dijo al Angel: "¿Cómo puede ser eso, si yo no tengo relaciones con ningún hombre?". El Angel le respondió: "El Espíritu Santo descenderá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra. Por eso el niño será santo y se lo llamará Hijo de Dios, También su parienta Isabel concibió un hijo a pesar de su vejez, y la que era considerada estéril, ya se encuentra en su sexto mes, porque no hay nada imposible para Dios". María dijo entonces: "Yo soy la servidora del Señor, que se cumpla en mí lo que has dicho". Y el Angel se alejó.
Vocación de Los Primeros Discípulos

Juan 1,35 - 51. Los primeros discípulos de Jesús.

Juan, mirando a Jesús que pasaba, dijo: "Este es el cordero de Dios".
Al día siguiente, estaba Juan otra vez allí con dos de sus discípulos y, mirando a Jesús que pasaba, dijo: "Este es el cordero de Dios". Los dos discípulos, al oírlo hablar así, siguieron a Jesús. El se dio vuelta, y viendo que lo seguían, les preguntó: "¿Qué quieren?". Ellos le respondieron: “Rabí – que traducido significa Maestro – ¿dónde vives?”, “Vengan y lo verán”, les dijo. Fueron, vieron donde vivía, y se quedaron con él ese día. Era alrededor de las cuatro de la tarde. Uno de los dos que oyeron las palabras de Juan y siguieron a Jesús era Andrés, el hermano de Simón Pedro. Al primero que encontró fue a su propio hermano Simón, y le dijo: “Hemos encontrado al Mesías”, que traducido significa Cristo. Entonces lo llevó a donde estaba Jesús. Jesús lo miró y le dijo: “Tú eres Simón, le hijo de Juan: tú te llamarás Cefas”, que traducido significa Pedro.
Al día siguiente, Jesús resolvió partir hacia Galilea. Encontró a Felipe, y le dijo: “Sígueme”. Felipe era de Betsaida, la ciudad de Andrés y de Pedro. Felipe encontró a Natanael y le dijo: “Hemos hallado a aquel de quien se habla en la Ley de Moisés y en los Profetas. Es Jesús, el Hijo de José de Nazaret”. Natanael le preguntó: “Acaso puede salir algo bueno de Nazaret”. “Ven y verás”, le dijo Felipe. Al ver llegar a Natanael, Jesús le dijo: “Este es un verdadero israelita, un hombre sin doblez”. “¿De donde me conoces?”, le preguntó Natanael, Jesús le respondió: “Yo te vi antes que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera”. Natanael le respondió: “Maestro, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el rey de Israel”. Jesús continuó: “Porque te dije: ‘Te vi debajo de la higuera’, crees. Verás cosas más grandes todavía”. Y agregó: “Les aseguro que verán el cielo abierto, y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del Hombre”.
“Yo te vi antes que Felipe te llamara,
cuando estabas debajo de la higuera”.
Vocación de Pablo.

Hechos 22,3 - 21.

"Yo soy judío, nacido en Tarso de Cilicia, pero me he criado en esta ciudad y he sido iniciado a los pies de Gamaliel en le estricta observancia de la Ley de nuestros padres. Estaba lleno de celo por Dios, como ustedes lo están ahora.
San Pablo apóstol nació en Tarso, Cilicia. Conoció a Jesús camino a Damasco.
Perseguí a muerte a los que seguían esta camino, llevando encadenados a la prisión a hombre y mujeres; el Sumo Sacerdote y el Consejo de los ancianos son testigos de esto. Ellos mismos me dieron cartas para los hermanos de Damasco, y yo me dirigí allá con el propósito de traer encadenados a Jerusalén a los que encontrará en esa ciudad, para que fueran castigados. En el camino y al acercarme a Damasco, hacia el mediodía, una intensa luz que vienía del cielobrilló de pronto a mi alrededor. Caí en tierra y oí una voz que me decía: ‘Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?’. Y le respondí: ‘¿Quién eres Señor?’, la voz me dijo: ‘Yo soy Jesús de Nazaret, a quien tú persigues’. Los que me acompañaban vieron la luz, pero no oyeron la voz del que me hablaba. Yo le pregunté: ‘¿Qué debo hacer Señor?’. El Señor me dijo:‘Levántate y ve a Damasco donde se te dirá lo que debes hacer’. Pero como yo no podía ver, a causa del resplandor de esa luz, los que me acompañaban me llevaron de la mano hasta Damasco. Un hombre llamado Ananías, fiel cumplidor de la Ley, que gozaba de gran prestigio entre los judíos del lugar, vino a verme y acercándose a mí, me dijo: ‘Hermano Saulo, recobra la vista’. Y en ese mismo instante pude verlo. El siguió diciendo: ‘El Dios de nuestros padres te ha destinado para conocer su voluntad, para ver al justo y escuchar su Palabra, porque tú darás testimonio ante todos los hombres de lo que has visto y oído. Y ahora, ¿qué esperas? Levántate, recibe el bautismo y purifícate de tus pecados, invocando su Nombre’.
De vuelta a Jerusalén, mientras oraba en el Templo, caí en éxtasis y vi al Señor que me decía: ‘Aléjate rápidamente de Jerusalén, porque ellos no recibirán el testimonio que tú darás de mí’. Entonces respondí: ‘Ellos saben, Señor, que yo iba de una sinagoga a otra para encarcelar y azotar a los que creen en ti. Y saben que cuando derramaban la sangre de Esteban, tu testigo, yo también estaba presente, aprobando su muerte y cuidando la ropa de los verdugos’. Pero el me dijo: ‘Vete porque quiero enviarte a las naciones paganas’ ".

Hechos 26,1- 23. Discurso de Pablo ante el rey de Agripa.

Agripa dijo a Pablo: "Estás autorizado a defenderte". Entonces Pablo, extendiendo la mano, comenzó su defensa diciendo: "Rey Agripa, me considero dichoso de tener que defenderme hoy, delante de ti, de las acusaciones que me hacen los judíos, porqué tú conoces todas las costumbres y controversias de los judíos. Por eso te ruego que me escuhes con paciencia. Todos los judíos saben como he vivido desde los primeros días de mi juventud, en medio de mi pueblo, y en la misma Jerusalén. Ellos me conocen desde hace mucho tiempo y si quieren, pueden atestiguar que he vivido como un fariseo, es decir, siguiendo la secta más rígida de nuestra religión. Y si ahora soy sometido a juicio, es por la esperanza en la promesa hecha por Dios a nuestros padres, la promesa que nuestras doce tribus esperan ver cumplida, sirviendo a Dios fervientemente día y noche. A causa de esta esperanza, rey Agripa, soy acusado por los judíos. ¿Por qué les parece increíble que Dios resucite a los muertos?
Yo, por mi parte, consideraba que debía combatir por todos los medios el nombre de Jesús de Nazaret. Así lo hice en Jerusalén: yo mismo encarcelé a un gran número de santos con la autorización de los sumos sacerdotes, y cuando se los condenaba a muerte, mi voto era favorable. Recorría frecuentemente las sinagogas, y los castigaba para obligarlos a renegar de su fe. Lleno de rabia contra ellos, los perseguía hasta en las ciudades extranjeras.
Una vez, cuando me dirijía a Damasco con plenos poderes y con la orden de los sumos sacerdotes, en el camino, hacia el mediodía, vi una luz más brillante que el sol, que venía del cielo y me envolvía a mí y a los que me acompañaban. Todos caímos en Tierra y yo oí una voz que me decía en hebreo: ‘Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues? Te lastimas al darte de coces contra el aguijón’, Yo respondí: ‘¿Quién eres, Señor?’. El me dijo: ‘Soy Jesús, a quién tú persigues. Levántate y permanece de pie, porque me he aparecido a ti para hacerte ministro y testigo de las cosas que has visto y de aquellas en que yo me manifestaré a ti.
Te libraré de los judíos y de las naciones paganas. A ellas te envío para que les abras los ojos, y se conviertan de las tinieblas a la luz y del imperio de Satanás al verdadero Dios, y por la fe en mí, obtengan el perdón de los pecados y su parte en la herencia de los santos’.
Desde es momento, rey Agripa, nunca fui infiel a esa visión celestial. Por el contrario, dirigiéndome primero a los habitantes de Damasco, luego a los de Jerusalén y de todo el país de Judea, y finalmente a los paganos, les prediqué que era necesario arrepentirse y convertirse a Dios, manifestando su conversión con obras. Por todo esto, los judíos me detuvieron en el Templo y trataron de matarme. Pero con la protección de Dios, he podido hasta el día de hoy seguir dando testimonio ante los pequeños y los grandes. Y nunca dije nada fuera de lo que los Profetas y Moisés anunciarón que iba a suceder, es decir que el Mesías debía sufrir, y que siendo el primero en resucitar de entre los muertos, anunciaría la a nuestro pueblo y a los paganos".
Las Hermanas Paulinas predican día a día, las enseñanzas deSan Pablo apóstol.
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