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Testimonio |
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“Todo lo que has hecho en mí Dios mío hasta la edad que tengo
y lo que me espera por seguir tu llamado.”
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Hola:
Soy Clara Elizabeth Salinas Vargas una joven sana, tengo 23 años.Vivo con mis padres y hermanos en Barranca. Quisiera compartir con Ustedes, mi llamado a la vocación Paulina. Hace un año reconocí lo profundo que Dios me ama y más que amarme me llama.
Mi nacimiento fue un milagro de Dios, cuando mi madre estaba embarazada de mí; fue contagiada de rubéola por mi hermana Halina de 2 años. El embarazo estaba en peligro y pudiendo nacer con malformaciones físicas, mis padres decidieron seguir con la gestación en contra de los médicos quienes solicitan un aborto inmediato; y fue negado, así confiaron en Dios Todopoderoso gracias a la ayuda de la Hermana Paulina : Clara de Toni, quién desde que supo de mí, no dudó que nacería sana. |
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Entonces ya hubo en mí un deseo por conocer Aquél, quién me dio vida y quiso que esté viva.
En mi etapa de niña y adolescente estaba la inquietud de saber más de Dios, de cómo ser para Él, qué era hablar con Él y cómo, pero no entendía mucho porque sólo estaba bautizada. No sé pero por alguna inquietud interior buscaba recibir mis sacramentos. Terminé bien el colegio ingresando a la universidad a los 16 años, inicié estudios de Ingeniería Industrial, por lo amplio que es y pueda desarrollarme. Sin embargo esa inquietud fui dejándola por quedarme con mi familia, creyendo que así todo iría bien. No era joven de parroquia ni iba a Misa, pero sí, muy consecuente con mis padres. Mi prioridad ya no era estudiar, sino la salud de mi padre y nos fuimos a vivir a Barranca. Estudié algunos cursos de Catequesis en Huacho, donde conocí a las Hermanas de la Compañía de Jesús, con quienes empecé inicialmente un acompañamiento vocacional. Descubrí que el Señor, me envío allí para fortalecerme en mi decisión de seguirle, preparándome para Él y poder luchar contra todo y en especial con mis padres, quienes no aceptaban; les ha sido muy difícil, tanto así que yo ya no entendía y me aferré a la oración; pregunté: “Señor dime que hago y lo haré, donde quieras iré ”. Encontré la respuesta, mediante el Evangelio: “El que ha puesto la mano en el arado y mira hacia atrás no es apto para mí”. Sigo aquí Señor.
Por motivos de trabajo y aún en desacuerdo con mis padres, todos regresamos a Lima. Tuve que dejar mi preparación a los sacramentos. No sabía cómo seguir, qué hacer. Mi padre me dijo que él, podía ir y hablar con algunas congregaciones que conocía como: las Franciscanas, la de María Auxiliadora y las Paulinas. Entonces yo no quería conocer ninguna, al menos era un ¡No! por las 2 primeras. A las Paulinas no las conocía y si, era una posibilidad, algo que en mí me decía ¡SÍ!, pero como todos pensé que sólo vendían libros. Un día sin acordar, fuimos a la librería: primero mi hermana y yo, después mis padres. Al entrar lo primero que busqué eran a las Hermanas, porque no sabía cómo eran, pero sentía rechazo por no querer conocerlas, sólo deseaba ver ese ¡SÍ!; que dentro de mí sentía si ahí es.
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| Ése día hice mi oración en la capilla de la librería aunque no sabía que había y experimenté ese ¡SÍ! más profundo, libre y seguro de seguir, al que a la vez temía y quería. Ya tengo 9 meses de Acompañamiento vocacional, he realizado mi Primera comunión y Confirmación; y me siento muy feliz, es Dios quién hace las cosas. Él, sabe todo de nosotros, hace el llamado pero con exigencias, con todo lo que podemos darle, nuestros dones, habilidades, defectos; así nos ama y soy feliz. Mis padres están muy contentos y me apoyan, aunque a veces… hay cosas que les cuesta aceptar. A San Pablo nunca lo conocí, sólo una parte de su vida, me sorprendió cuando corrigió a Pedro y sin ser de los 12 discípulos amaba a Jesús, lo anunciaba haciendo viajes y escribiendo cartas. Realmente es mucho más, todo lo que me ha pasado pero nadie me dijo que sería fácil, aún así; me siento muy feliz hasta hoy y seguiré hasta el fin de |
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mi vida, porque seguir a Jesús es todo. Me preguntarán ¿Qué Camino es? No lo sé pero Él, es quién me guía; ¿Quién me enseñará? Es Él, el maestro; ¿Qué objetivo seguir? Sólo Él, es la Verdad y ¿Qué es la Vida? ÉL, es amor verdadero que nos da y quiere que lo entreguemos.
Es allí donde empieza y termina toda la vida de una Paulina, que dan sus vidas como:
| JESÚS MAESTRO: |
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Enseñan como Él |
| CAMINO: |
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Son guías mediante los medios de la comunicación |
| VERDAD: |
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“Ya no soy yo es Cristo quien vive en mí”. |
| VIDA: |
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Dan su corazón, voluntad y mente. |
Al inicio de mi vida una Hermana Paulina tuvo fe para que naciera sana y ahora toda la Comunidad de las Hermanas Paulinas, me enseñan a Jesús Maestro, Camino Verdad y Vida, a través de sus vidas y apostolado mediante el cual quiero seguir a Jesús. |
“Permaneced en mi amor.”
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| Las Hermanas Paulinas siempre trabajan unidas, con alegría. |
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Mi nombre es Jessica, soy religiosa Paulina. Desde que dije sí, a la llamada del Señor, acepte también las consecuencias. He confiado siempre en Él, y continuo haciéndolo, es Él, quien me acompaña, conduce y fortalece mi entrega día a día. Me encuentro muy contenta de mi vocación y misión.
Cuando me encontraba en búsqueda de mi vocación, estudiaba la carrera de Enfermería sentía ganas de hacer algo, de servir pero no estaba claro, si sería religiosa hasta que un día visite la librería Paulinas y lo que me atrajo: fue encontrarme con una religiosa en la librería y me pregunte: ¿una monjita en una librería? ¿Cómo es eso?. Su trato alegre y amable me llamó la atención y el utilizar diversos medios para anunciar el Evangelio. Luego descubrí que había una capilla en la librería y allí estaba Jesús Eucaristía ese era el secreto. |
Este primer encuentro fue seguido por otros más, así participe de las jornadas vocacionales y fui sintiendo más fuertemente el llamado del Señor a seguirle y ser religiosa. Acepte el acompañamiento y decidí ingresar.
Todo iba bien, pero la reacción de mis padres fue la primera batalla a enfrentar cuando se enteraron y equivocadamente pensaban que estaría en un convento de clausura. Pase momentos difíciles y tristes, pero llego el día en que papá, me dijo que no se opondría, deseaba sólo que sea feliz y si seria religiosa que sea feliz, no quería verme amargada; esto me dio más valentía y alegría para seguir adelante.
En todo mi camino formativo y hasta ahora, la Palabra de Dios es mi luz y mi fortaleza: “Esta es mi alegría, conviene que Él, crezca y yo disminuya”, “todo lo puedo en Aquel que me conforta”. Actualmente soy vocacionista de la comunidad de Lima y mi sueño, es que surjan nuevas vocaciones paulinas, ver jóvenes en nuestras comunidades comunicando la Palabra a todos, con todos los medios de hoy. He visto ingresar jóvenes y también salir, lo cual ha entristecido mi corazón. Sin embargo tengo esperanza y animada en la misión asignada.
Me dirijo a todas las jóvenes, a no tener miedo en su decisión, pues el Amor del Señor, es más grande y más fuerte que cualquier dificultad, con Él, todo es posible; es el Camino, la Verdad y la Vida.
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